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Yo puedo (no es lo mismo que "te puedo")

Invictus es el título del poema de William Ernest Henley, escrito en 1875. El autor lo escribió en inglés, su lengua, y refleja bellamente la superación del alma, el “yo puedo” íntimo que empuja al SER cuando crece y se hace transparente. Es el mismo anhelo que traspasa el corazón del abuelo que se debate entre dos lobos, uno rabioso y ambicioso y el otro sabio y lleno de amor, ante la pregunta de sus nietos: ¿Quién ganará?, responde: aquel que yo alimente. Existe en la vida el camino de la supervivencia, dominado por del miedo, camino que opta por la protección y avanza adelantando estructuras de defensa, desarrolla poder y lo anhela. También existe la superación del alma, el camino de la verdad interior, del conocimiento y la conciencia. Invictus hace referencia al segundo. Invictus es también el título de la película que refiere al Nelson Mandela y su opción por la fraternidad, pero la unidad, pero la construcción de esperanza, el camino que lleva al perdón. Invictus de William Erne

Emergència i sentit de la vida

En situacions de supervivència, les persones humanes tenim reaccions primàries que no tindríem si estiguéssim segurs que no correm perill. Durant una guerra, un terratrèmol, un huracà… sorgeixen, afortunadament, i protegeixen la vida. La reconstrucció d’una ciutat, on la natura ha aixecat la terra o ha canviat el curs d’un riu, amb la corresponent desaparició de persones, habitatges i infraestructures, comporta per als seus habitants uns canvis en l’estil de vida molt profunds. Les catàstrofes naturals constitueixen estats d’emergència que donen pas a processos que no duren uns quants dies sinó moltes vegades mesos o anys. Els supervivents d’un desastre, no ho són solament de l’emergència, sinó després també ho són, i desenvolupen maneres de seguir vivint, treballant i donant sentit a la vida d’unes maneres diferents de com ho havien fet abans de la crisi. Aquesta és una supervivència podríem dir «real», absolutament necessària i lícita. Hi hauria una altra supervivència «irreal»?

Paz!

La paz es un trabajo. No existe sino en su construcción. ¿Dónde está la paz?, no es un lugar, no es un objeto, es una experiencia, una construcción. Tenemos el trabajo de la paz, así como tenemos el trabajo de la felicidad y el trabajo de la amistad y del amor. Son trabajos!! Trabajar por la paz es una tremenda tarea que nos implica a todos. Para ello hay que trabajar la conciencia, ¿en qué no soy una persona de paz?, ¿cuando quito o doy la paz?. ¿Cuál es mi experiencia de justicia y es una justicia desde el amor? Dice un adagio: "No alegría si no hay paz, no hay paz si no hay justicia, no hay justicia si no hay amor" Por lo tanto un amor que se concrete en justicia, una justicia para construir la paz y desde esa paz, a la alegría, a la Fiesta! A trabajar!!

Gracias y feliz año!

Cuando decimos "gracias", nos las decimos mutuamente, las "gracias" son dones. Dar las gracias, si nos fijamos bien, es como dar bendiciones: bien-decir. Así, cuando decimos "gracias" no solamente es a la persona o personas, sino por lo que ha sucedido entre nosotros. En este inicio de año, y hoy, día de la Epifanía, manifestación del Señor, de la vida. Gracias. El propósito para avanzar es no separarnos del sentido. Cada uno y cda una tendrá que responder a un sentido, finalmente vocación en la vida. El trabajo de todos los días es no separarse de él. No tanto hacer cosas, sino más bien trascenderlas para ahondar en el sentido de la vida. Felicidades!!

El perdón es un derecho humano

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Hay varios argumentos a favor de que el perdón es un derecho humano, ninguno de ellos puede sin embargo hacerlo obligatorio, es decir, el perdón entraña procesos personales y ejercicio de la libertad. Toda persona es digna de ser perdonada, pero el perdón no puede ser exigido, es como el amor, surge de la libertad, de lo contrario no es posible. No es posible imponer a alguien que perdone a otra persona. La voluntad de perdonar, no obstante es un primer paso para iniciar un proceso. Tampoco la voluntad sola basta, por mero esfuerzo voluntarista, el perdón puede llegar a ser falso. La voluntad de una persona para perdonar es la llave para iniciar el camino, pero el perdón es un trabajo permanente. La palabra per-dón, del latín, significa dar de nuevo, devolver, volver a dar. ¿Devolver qué cosa?, la amistad, el amor, devolver al otro su paz. En este sentido ¿quién puede tener derecho a quedarse con la paz de otro?. Cuando dos personas se estiman y sucede una ruptura entre ellas, lo que h

El amor es uno

La fuerza que mueve con mayor intensidad el sentido de la vida es el Amor. En todas sus manifestaciones, a veces casi imperceptibles, pero cualquier amor, forma parte del Amor más grande. Durante siglos vivimos (presente, todavía) esclavos de estereotipos que nos ponen trabas a amar, simplemente. Entonces buscamos seguros: la pareja es uno de ellos, la amistad, la familia... seguros que nos ponen limites para amar y a la vez nos ayudan a hacerlo. Pero el Amor no tiene limites y ello no siempre se descubre. Pero el Amor no es solamente algodones y dulzura, vivir el Amor es un camino de todos los días, un trabajo que tiene vueltas y dificultades y que no es para nada sencillo, especialmente porque es cierto aquello de "sin esperar nada a cambio". Hoy, mientras escribo este breve mensaje, tengo la certeza, aunque no lo se expresar mejor que el Amor es la vida misma (por lo tanto también es el tiempo), y puede irse... sin ser usado.

El tiempo es la vida

No tenemos nada más que tiempo y presente. Las cosas materiales no son nuestras, podemos gastar mucho tiempo en ellas e incluso hipotecar nuestro tiempo, pero solamente son "entorno", "adorno", no poco importante, pero solo eso. Forma parte de las cosas materiales la ropa, la cama, lo que usamos para vivir todos los días y es bueno abrigarse, dormir, descansar, estar bien y poder invitar a otros a estar bien. Vivimos corriendo, persiguiendo el tiempo que se nos va. Un tiempo que no está más con nosotros después de que acaba de ocurrir. La memoria nos ayuda a fortalecer el tiempo, la escritura, las imágenes también. Pero el tiempo hay que vivirlo. Para vivir el tiempo hay que pararse. Escuchar, mirar (adentro y afuera), sentir, paladear son maneras de parar. Cuando decimos "no tengo tiempo", decimos: no tengo vida. Es muy importante saber decirlo en el momento oportuno, porque no somos eternos y no llegamos a todo. Pero eso es lo que decimos. Feliz tiempo d