jueves, 21 de mayo de 2015

Sistemas complejos y educación

Raquel estaba tomando un vaso de agua en el patio, cuando descubrió una fila de hormigas en la pared del edificio. Ella vive en un primer piso y el edificio tiene cuatro plantas. Para poder averiguar un poco más al respecto, siguió con su mirada la línea descubriendo que atravesaba toda la fachada, acabando en el balcón de la Sra. Amélia. Las hormigas seguían una hilera implacable que parecía empezar en el patio de Raquel, pero que cuando ella se acercó para descubrir el hormiguero resultó que venían del edificio del costado. Eran muchas hormigas en una línea larga y gruesa. Raquel intentó desarmar la fila i por unos instantes creyó que lo conseguía, pero no, no, los pequeños insectos, tenían un sistema tan sólido que no dependía de que un centenar se parara o desviara. Pero el tema, más allá de las hormigas, era qué había en casa de la Sra. Amélia que les gustaba tanto? Y cómo poder parar aquella invasión. Raquel pensó en conversar con su vecina, pero la había tratado por años y no le parecía una buena opción, las relaciones con los vecinos no eran simples y podía generarse un mal rato por una situación, aparentemente, tan pequeña como una hilera de hormigas. Por tanto, Raquel calculó que prontamente comenzaría el frío y las hormigas se esconderían en su cueva y desaparecerían. El sistema complejo del edificio y las relaciones de vecinos superaba la situación del hormiguero.

El hormiguero es un sistema, el edificio es otro sistema y las personas que viven en el edificio son parte de otros sistemas: la familia, el barrio, el trabajo y también las costumbres, la educación… en definitiva sistemas que tienen dentro o interfieren con otros sistemas.

La escuela también es un sistema que forma parte de otros sistemas donde hay niños y niñas, con sus padres o adultos responsables, un equipo de dirección y un equipo de gestión que tienen que trabajar en unidad, equipos de profesores cada uno distinto al anterior; personas que hacen mantenimiento y que trabajo administrativo. Para que la escuela funcione, tiene que haber legislación educativa y definiciones de los planes de cada asignatura, esto lo hace el sistema educativo de cada país y región. Y cada niño y niña y adulto son parte de una familia, tiene sus complejidades y forma parte de otros sistemas.

Por tanto, todos estamos conectados de una manera u otra, nadie está completamente aislado y nos necesitamos, pero también, cada uno somos diferentes del otro: cada país, cada región, cada escuela, familia y niño o niña, es único y esto que es una maravilla, hace también que sea complejo. Un sistema educativo tiene que ser suficiente flexible para que cada escuela pueda tomarse el tiempo de adaptarlo, para que cada niño y niña pueda sentirse parte, para que todos podamos crecer en más libertad y conciencia.

lunes, 18 de mayo de 2015

Sistemes complexes i educació

La Raquel estava prenent-se un got d’aigua al pati i mentre badava va descobrir una fila de formigues a la paret de l’edifici, ella viu al primer pis i l’edifici te quatre plantes. Per tal d’esbrinar una mica més al respecte, va seguir la linia descobrint que atravessava tota la facana, acabant al balcó de la sra. Amélia. Les formigues feien una renglera implacable que semblava comencar al pati de la Raquel, peró que quan ella va apropar-se per a descubrir el formiguer va descobrir que venien de l’edifici del costat. Éren moltes formigues en una linia llarga i gruixuda. La Raquel va mirar de desfer la fila i per un moment va semblar que ho aconseguía, peró no, no, els petits insectes, teníen un sistema tan sólid que no depenia de que un centenar s’aturés o es desviés. Peró el tema, més enllá de les formigues, era qué hi havia a casa de la sra. Amélia que els agradava tant? I que les feia tan potents?. Per a aturar aquella invasió, la Raquel tenía l’opció d’anar a parlar amb la seva veina, peró la coneixia de temps, i no li semblava una bona opció, les relacions amb els veins no éren fácils i podía generar-se un mal rato per una cosa, aparentment, tan petita com una filera de formigues. Per tant, com aviat comencaria el fred i les formigues d’anirien al seu cau, la Raquel va calcular que era millor quedar-se callada. El sistema complexe de l’edifici i les relacions a de veins superava la situació del formiguer.
El formiguer és un sistema, l’edifici és un altre sistema i les persones que viuen a l’edifici son part d’altres sistemes: la familia, el barri, la feina, i també els costums, l’educació… en definitiva sistemes que ténen a dins o fan intersecció amb altres sistemes.

L’escola també és un sistema que forma part d’altres sistemes on hi ha nens i nenes, amb els seus pares, un equip de direcció i un equip de gestió que han de treballar en unitat, equips de professors cada un diferent de l’altre; persones que fan manteniment i que fan feina administrativa. Per a que l’escola funcioni, cal que hi hagi legislació educativa i definicions dels plans de cada asignatura, aixó ho fa el sistema educatiu de cada país i regió. I cada nen i nena i cada adult són part d’una familia, te les seves complexitats i prioritats i forma part d’altres sistemes.

Per tant, tots estem connectats d’una manera o altra, ningú está completament aillat i ens necessitem, peró a la vegada, cada un som diferents, cada país cada regió, cada escola, cada familia i cada nen o nena, és únics i aixó que és una marevella, ho fa també molt complexe. Un sistema educatiu ha de ser prou flexible per a que cada escola pugui prendre’s temps d’adaptar-lo, per a que cada nen i nena pugui sentir-se part, per a que tots poguem creixer en més llibertat i conciencia.

  

lunes, 23 de marzo de 2015

Esposos, esperar con aceite en la lámpara

No tenía ninguna actividad más importante que la de estar esperando a su prometido, a quien apenas conocía. Sus padres habían acordado este enlace porque se veía muy conveniente desde el punto de vista de la tradición, la unidad de los pueblos, la continuidad de la familia y el cuido de los campos. Se decidió que cuando él tuviera preparada la vivienda para ambos la iría a buscar y se celebraría el matrimonio, pero no se sabía ni el día ni la hora, así que ella tenía que saber estar preparada.

¡Estar preparada!, es decir: aprender a prepararse. Cosechar las flores para adornar la casa, tener refresco para el viajero, una sombra para el calor, un asiento para el andante, agua y comida para el burrito que lo cargara. Y estar siempre lista para marchar, con lo imprescindible para una vida conyugal, ojalá incluir esencias y aceites. Preparada para cuidar la estirpe, a su esposo y los que lleguen. Preparada para sobrevivir a las inclemencias y alegrarse del buen tiempo. Preparada para acompañar y no ser obstáculo. Debía saber tener su lámpara con aceite, su túnica limpia. Saber coser y tejer, cosechar y sembrar.

Cuando María contó su historia a sus nietas y nietos, nadie de ellos podía comprender que no se enamoraran primero, que vivieran el noviazgo sin verse, sin conversar y preguntarse mutuamente. Encontraron que era cruel prometerlos, y todavía casarlos, sin preguntarles si se gustaban siquiera. Y María, a quien fascinaba explicar esta historia uno por uno, les advertía: “¿imaginan que no hubiera conseguido amar a su abuelo?, ¿pueden creer que existiera uno mejor para mí?, ¿piensan que su abuelo estaría mejor cuidado, habría tenido mejores hijos o nietos?”. Los chicos quedaban atónitos frente a la respuesta de su dulce abuela y respondían: “no, no podemos imaginarlos de otra manera y los amamos a ustedes”.

“Bien”, respondía María, “pues más les vale, porque sin su abuelo y sin mí, ninguno de ustedes existiría”.  

La ternura que se apropiaba de ambos era tal que no parecía posible imaginarlos uno sin el otro, compañeros siempre y en todas. Para los hijos de sus hijas e hijos, los ancianos de hoy eran una unidad sin necesidad de adjetivos. Supieron amarse. Se amaron. Y cuando el tiempo dijera basta, se separarían, pero nunca en verdad sus almas porque en el amor se habían unido para siempre. Si uno partía antes que el otro el amor seguiría.


María, quien supo guardar grandes secretos en su corazón, supo que amar era un arte de todos los días, a veces con inspiración, otras con gran esfuerzo. Nunca le interesó saber si hubiera sido más fácil en otras circunstancias y no tuvo actividad más importante que la de aguardar, acompañar, y crecer en ese amor. Vivieron ella y su esposo en una sociedad primitiva en la que ambos tenían cada uno su rol muy claro, pero el gran trabajo de todos los días fue hacer de ello un pedazo de eternidad. Quienes les conocieron no tienen la menor duda que hicieron un gran trabajo.     

viernes, 7 de noviembre de 2014

domingo, 13 de julio de 2014

Una cosa son las notas, otra es saber

Se llama Juan José y hace treinta y cinco años es docente. Se dedica a la educación, porque siendo estudiante de químico farmacéutico, a veces ayudaba a estudiar a otros compañeros, situación que le permitió descubrir, a partir de la experiencia práctica, que su vocación era ser maestro de escuela. Él dice que descubrió verdaderamente el sentido de su vida. Se tituló de profesor y después de un tiempo tuvo la oportunidad de ejercer cargos de responsabilidad. Actualmente, es rector de un colegio de una periferia en Santiago de Chile. Juan José explica que cuando llegó a la escuela que hoy está a su cargo, hace ya diez años, la encontró físicamente muy deteriorada: “parecía una cárcel”, recuerda, “todo estaba maltratado, las paredes ralladas, puertas rotas y robaban a los docentes, nadie quería trabajar aquí”. Enseguida empezó a embellecer los espacios, pero costó dos años instalar acuerdos explícitos e implícitos sobre reglas de convivencia y respeto. A pesar de todo, la tarea recién empezaba, porque lo más delicado era traspasar la convicción al cuerpo docente de que “todos podemos”, de que “es posible” y, como dice él, que los docentes “crean en las posibilidades de los alumnos”. Dice Juan José: “de manera teórica, un docente sabe que todos los alumnos pueden aprender, pero en la práctica, muchos elementos entran en juego, hay profesores(as) que tienen miedo, no tanto de ser agredidos por los alumnos, sino de fracasar, de hacerlo mal, tienen miedos personales, inseguridades porque no han podido comprender, a través de la práctica docente, que és posible. Cuando no tienes este convencimiento, es muy difícil”, dice.

La experiencia de Juan José es que la práctica educativa funciona para todos, desde el rector hasta el más pequeño de los alumnos y se basa en la confianza: “hay que dedicar tiempo y colocarse metas, mejorar los espacios físicos, hacerlos más acogedores. En esta escuela no se cierran las puertas de las oficinas, se ajusten y si alguien tiene que hablar algo más delicado los demás no entran, todos lo hacemos". Juan José tiene un calendario de acompañamiento a los docentes para escucharlos y animarlos de manera personal y para que vean que todos podemos aprender y evolucionar en la vida, ha contratado a dos docentes que habían sido alumnos de la escuela.

Este ejemplo del convencimiento de un director de escuela, es una muestra del proceso que una persona hace cuando además de experimentar lo que significa “entender” los contenidos, mira de “comprender” a las personas que trebajan con él y las ayuda a que “comprendan” a sus alumnos. “Es una cadena”, dice Juan José, “pero cuando lo has podido experimentar, nunca más lo olvidas, cambia la vida de las personas y descubrimos que todos, todos, tenemos nuestro espacio”.

Publicaciones e investigaciones del mundo educativo animan mucho a que la práctica docente sea a partir de la experiencia y que para aprender, el alumno tiene que entender los contenidos, a partir de ejemplos de la vida cotidiana, más que memorizar, poder contrastar lo que se ve en clase con la vida, ver los mismos contenidos de manera transversal y dedicar más tiempo a aquellos contenidos que son más significativos. ¿Cuáles son los contenidos significativos?, también los estudios dicen que depende de cada persona y que hay que ir conociendo a los alumnos de manera personal. Las experiencias de vida, siempre son útiles para aprender, pero hay que integrarlas: entender los contenidos y comprender las situaciones personales de los alumnos. 

Una cosa són les notes, una altra és saber

Es diu Joan Josep i fa trenta cinc anys és docent. Es dedica a l’educació perque essent estudiant de químic farmacéutic, de vegades ajudava a estudiar altres companys, situació que va permetre’l descobrir a partir de l’experiencia práctica que la seva vocació era ser mestre. Ell diu que va descobrir veritablement el sentit de la seva vida. Va titular-se de professori al cap d’un temps va tenir l’oportunitat d’exercir cárregs de responsabilitat. Actualment, es rector d’un col.legi d’una periferia a Santiago de Xile. Juan Josep explica que quan va arribar a l’escola que te avui al seu cárreg, ara fa deu anys, estaba físicament molt deteriorada: “semblava una presó”, recorda, “tot maltractat, les parets ratllades, portes trencades i robaven als docents, ningú volia treballar aquí”. Desseguida va comencar a embellir els espais, peró va costar dos anys instal.lar acords explícits e implícits sobre regles de convivencia y respecte. Pero la feina tot just comencava, perque el més delicat era traspassar la convicció al cos docent de que “tots podem”, de que “és posible” i, com diu ell, que els docents “creguin en les possibilitats dels alumnes”. Diu Joan Josep: “de manera teórica, un docent sap que tots els alumnes poden aprendre, peró a la práctica, molts elements es posen en joc, hi ha professors(es) que ténen por, no tant de ser agredits, sino de fracasar, de fer-ho malament, ténen pors personals, inseguretats perque no han pogut comprendre, a través de la práctica docent, que és possible. Quan no tens aquest convenciment, és molt difícil”, diu.
L’experiéncia de Joan Josep es que la práctica educativa funciona per a tots, des del rector fins el més petit dels alumnes i es basa en la confianca: “cal invertir temps i posar-se metes, millorar els espais físics, fer-los acollidors. A aquesta escola no es tanquen les portes, s’ajusten i si algún ha de parlar una cosa més delicada els demés no entren, tots ho fem”. En Joan Josep te un calendari d’acompanyament als docents on els escolta i els anima de manera personal i per a que vegin que tots podem aprendre i evolucionar a la vida, ha contractat a dos docents que havien estat alumnes de l’escola.
Aquest exemple del convenciment d’un director d’escola, és mostra del procés d’una persona quan a més d’experimentar el que significa “entendre” els continguts, mira de “comprendre” a les persones que treballen amb ell i els ajuda a que “comprenguin” els seus alumnes. “És una cadena”, diu Joan Josep, “peró quan ho has pogut experiementar, mai més ho oblides, canvia la vida de les persones i ens adonem que tots, tos, tenim el nostre espai”.

Publicacions i investigacions dins el món educatiu animen molt a que la práctica docent sigui a partir de la experiencia i que per aprendre cal entendre els continguts, maneres d’entendre son els exemples de la vida quotidiana, poder contrastar el que es veu a clase amb el que vivim, veure els mateixos continguts de manera transversal i dedicar més temps a aquells que són més significatius. Quins són els continguts més significatius?, també els estudis diuen que depén de cada persona i que cal anar coneixent els alumnes de manera personal. Les experiéncies de vida, sempre són utils per a aprendre, peró cal integrar-les: entendre els continguts i comprendre a aquelles situacions personals dels alumnes.