Mostrando entradas con la etiqueta luz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luz. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de abril de 2012

Fortalecer la esperanza

La esperanza es una cualidad muy humana que ayuda mucho a tener fe. Cuando las cosas en la vida no están muy claras, o incluso parecen estar oscuras, a menudo tendemos a entristecernos y pensar que vamos a estar mal. La esperanza en la primera luz que aparece después de un temporal, puede estar todavía lloviendo y muy oscuro, pero vemos una pequeña luz y ella nos recuerda que existe el sol.
Las personas tenemos derecho a buscar siempre el sol y si lo hacemos, favorecemos que aparezca, no es magia, sino que es efectivamente, ver lo que hay y no fijarse en lo que nos impide verlo.
Si ante una adversidad nos bloqueamos y convencemos de que todo es difícil, será difícil, pero si buscamos la luz, habrá un camino, esto, que es bastante lógico, nos orienta y hace que las cosas sean más alegres y positivas.
La actitud del hombre de fe es la esperanza, precisamente por su cualidad de adelantarse a la vida, de generar resurrección, de buscar el camino.
En tiempo de pascua es muy oportuno practicar la esperanza.

lunes, 18 de abril de 2011

Somos seres radiantes, pero tenemos que radiar


Cientos de miles de estrellas emiten luz continuamente. Lo hacen porque en su interior se produce combustión nuclear. Las estrellas están formadas por gases que son atraídos por una gravedad y entre ellos colisionan, producen energía y por ende luz. Al ojo natural, no las vemos siempre, solamente de noche y aún en las llamadas noches “estrelladas”. No obstante, las estrellas están brillando siempre, no solamente cuando las vemos. Las noches que llamamos estrelladas son aquellas en que los observadores vemos a las estrellas, pero ellas brillan siempre, las veamos o no. Lo mismo ocurre con cientos de miles de amaneceres y puestas de sol, de prados y valles llenos de flores perfumadas, de sonrisas de niños en su sueño.
Todas las noches son estrelladas y lo son también los días, pero no siempre percibimos a los seres luminosos que tanto nos gustan. Las estrellas brillan porque son. En su ser y para ser, emiten luz, su brillo pasa quizá inadvertido a ellas mismas. Si una estrella estuviera preocupada de brillar quizá dejaría de ocuparse de su combustión.

¿Le afecta en algo a una estrella que la miremos, que podamos percibirla?. A parecer si. Todos estamos relacionados, todos compartimos energía, calor, atención. Nada es en vano. Posiblemente si nunca miro a las estrellas el mundo seguirá funcionando, pero será mucho más brillante, armónico, radiante si las miro. ¡Qué raro!

Al igual que en las noches estrelladas la cualidad de ser estrelladas es que yo las mire, la posibilidad de que el mundo, el universo sea más radiante, armónico, feliz… está directamente relacionado con que me detenga a mirar. Las estrellas no salen a mostrarse, están siempre ahí, pero las hace ser radiantes el que yo las vea.

Y cada uno de nosotros es un ser radiante, siempre estamos radiando, emitiendo vida, generando vida, pero depende de cada uno que la vida nos habite, nos invada. La vida está siempre en nosotros, pero a veces la “dejamos pasar”, no sentimos su calor, su brillo. Para ser radiantes tenemos que mirar hacia el calor que pasa por nosotros, sentirlo, nombrarlo, disfrutarlo. Y, efectivamente, entonces sí! Igual que las estrellas tendremos luz propia.