lunes, 27 de marzo de 2017

Periferias existenciales, no haber amado nunca


“Te quiero mucho”, dice el pequeño Ramón a su madre, “pero muchísimo, eh!”, insiste, mientras la madre lo apreta contra su pecho y dándole un beso le responde: “yo también, muchísimo”.
¿Cómo se mide el amor?, ¿qué amamos cuando amamos?. No podemos tener ni idea, porque no forma parte de las ideas sino de los sentimientos. Tampoco podemos saber si otra persona ama mucho o poco, si nos ama o no, si ama a otras personas más o menos. Si  podemos notar si nosotros amamos, pero con gran sorpresa a veces, poca certeza y sin medir o controlar nada ese afecto.

El amor no se puede obligar, ni imponer, tampoco se puede borrar o esconder, pero puede educarse. Las persona podemos aprender a amar. 

Andrés hace algo más de un año terminó una relación con Sonia después de cinco años de estar juntos y haber hecho serios planes de familia. Es muy poco probable que vuelvan a reparar la relación y Andrés está sufriendo, le cuesta mucht. Habla mucho con su madre y dice que no cree poder superarlo. La ausencia se li hace muy dura y a veces cree que no tiene fuerzas. Madre e hijo han visto recientemente: “La mejor oferta”, película italiana, dirigida por Giuseppe Tornatore en el año 2013, con música de Ennio Morricone, en la que se presenta la situación de un experto en arte, Virgil Oldman (Geoffrey Rush) dedicado a las subastas, de muy difícil trato y que se enamora de verdad, aparentemente, por primera vez en su vida. “Toda falsificación esconde algo auténtico” era una de sus frases celebradas, que se repite a lo largo de la película. Virgil es una persona cultivada, muy refinada, escrupulosa, con una larga carrera profesional muy reconocida internacionalmente y en su intimidad cultiva el placer de contemplar pinturas femeninas. La historia romántica da un giro dramático y Virgil sufre, pero ha amado y  sigue amando. 

El amor no es la persona amada, no es la historia de amor, es la capacidad de amar, es la forma de amar. Una persona puede aprender a amar a lo largo de su vida o puede amargarse. La persona amada, las personas, las situaciones, son la escuela, son marevillosas oportunidades de aprender y poner en práctica el amor, de crecer y madurar, de aprender a amar. Siempre la ganancia es el amor.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Al final de este viaje llamado vida no nos llevamos nada pero puedo decir que dejo lo mejor de mi en las personas que he amado. Es lo que dejo y lo que me llevo donde quiera que vaya. Puedo decir que soy una persona rica porque conocí el amor y amor del bueno.

gloriai dijo...

Pues sí, el amar y ser amado. El gran problema humano de todos los tiempos. Cuál es la calidad, intensidad y autocontrol de ese sentimiento humano tan apreciado y muchas veces menospreciado. Cuánto bien y cuanto dolor... Cómo se explica que es la familia la fuente de educación del afecto y cuánto maltrato familiar en todas las capas de la sociedad. Definitivamente nuestro ser está enfermo y hemos de ayudarnos a sanar entre todos. Hay muchos matices del amor...