jueves, 4 de febrero de 2010

Paz!

La paz es un trabajo. No existe sino en su construcción. ¿Dónde está la paz?, no es un lugar, no es un objeto, es una experiencia, una construcción.
Tenemos el trabajo de la paz, así como tenemos el trabajo de la felicidad y el trabajo de la amistad y del amor. Son trabajos!!
Trabajar por la paz es una tremenda tarea que nos implica a todos. Para ello hay que trabajar la conciencia, ¿en qué no soy una persona de paz?, ¿cuando quito o doy la paz?.
¿Cuál es mi experiencia de justicia y es una justicia desde el amor?
Dice un adagio: "No alegría si no hay paz, no hay paz si no hay justicia, no hay justicia si no hay amor"
Por lo tanto un amor que se concrete en justicia, una justicia para construir la paz y desde esa paz, a la alegría, a la Fiesta!
A trabajar!!

miércoles, 6 de enero de 2010

Gracias y feliz año!

Cuando decimos "gracias", nos las decimos mutuamente, las "gracias" son dones. Dar las gracias, si nos fijamos bien, es como dar bendiciones: bien-decir.
Así, cuando decimos "gracias" no solamente es a la persona o personas, sino por lo que ha sucedido entre nosotros.
En este inicio de año, y hoy, día de la Epifanía, manifestación del Señor, de la vida. Gracias.
El propósito para avanzar es no separarnos del sentido. Cada uno y cda una tendrá que responder a un sentido, finalmente vocación en la vida. El trabajo de todos los días es no separarse de él. No tanto hacer cosas, sino más bien trascenderlas para ahondar en el sentido de la vida.
Felicidades!!

lunes, 27 de julio de 2009

El perdón es un derecho humano



Hay varios argumentos a favor de que el perdón es un derecho humano, ninguno de ellos puede sin embargo hacerlo obligatorio, es decir, el perdón entraña procesos personales y ejercicio de la libertad. Toda persona es digna de ser perdonada, pero el perdón no puede ser exigido, es como el amor, surge de la libertad, de lo contrario no es posible.

No es posible imponer a alguien que perdone a otra persona. La voluntad de perdonar, no obstante es un primer paso para iniciar un proceso. Tampoco la voluntad sola basta, por mero esfuerzo voluntarista, el perdón puede llegar a ser falso. La voluntad de una persona para perdonar es la llave para iniciar el camino, pero el perdón es un trabajo permanente.

La palabra per-dón, del latín, significa dar de nuevo, devolver, volver a dar. ¿Devolver qué cosa?, la amistad, el amor, devolver al otro su paz. En este sentido ¿quién puede tener derecho a quedarse con la paz de otro?. Cuando dos personas se estiman y sucede una ruptura entre ellas, lo que había de estima pareciera desaparecer, el perdón, entonces, sería regresarle al otro el odio, la rabia… que podría sentir hacia él. De alguna manera, nadie tiene derecho a quedarse con el “don” de los otros, con guardarle rencores. En estricto rigor, no habría pues “nada” que devolver, sería absurdo pensar en perdonar, puesto que nada se ha quitado al otro. Pero todos sabemos que no es así y que cuando hay ofensa se pierde la paz, esa paz que alimenta el espíritu, el aliento, el alma humana.

Entre amigos auténticos, el amor debe poder superar las rupturas. No obstante ello, las personas hacemos caminos a veces muy largos hasta conseguir este nivel de madurez en que nos situamos en el amor puro. Generalmente, justamente con las personas que más interactuamos y queremos, es con las que más sufrimiento ocasionamos y nos es ocasionado. Es por ello que cada día nos volvemos a dar al otro y esperamos ser correspondidos. Todas las personas tienen derecho a ser amadas.

Pero todavía es preciso ahondar más. ¿El derecho a ser amados supone pues que todos nos amemos por igual?. No podemos pretender ser amadas por todos y todas y no ocasionar nunca ningún dolor. Ello significaría la muerte. La vida es el resultado de crecimientos y exigencias continuas. Querer ser amada o amado por todos y amar a todos es pretender ser Dios. Por lo tanto, el amor, y el perdón, tienen un límite, el límite de la propia existencia. Todos somos limitados y al igual que producimos dolor lo sufrimos. ¿Qué significa pues tener derecho a ser amado y a ser perdonado?, significa tener derecho a desarrollar la capacidad de amor y de perdón. Ello implica toda la vida.

La tarea del perdón la tiene que hacer uno mismo.
Como hemos visto, el perdón no puede ser exigido y tampoco es fruto solamente de la voluntad, es un proceso. Este camino lo hace cada uno. Cada ofensa, cada dolor, cada situación que me separa de alguien requiere de mi parte un trabajo personal. No puedo exigir lo mismo del otro, ya hemos visto que el perdón es libre y voluntario. Tampoco puedo sentarme a esperarlo puesto que el perdón del otro es solamente una parte. La más importante, la parte del perdón que si puedo esperar y por la que tengo que trabajar, es la mía propia. Cada persona tiene el derecho y la tarea de ejercer ella el perdón, en primer lugar hacia ella misma. Soltar las amarras que nos hacen esclavos de apariencias que hinchan en ser y caminar cada día más libres. La libertad es también un ejercicio que crece de la mano del trabajo personal.

Así, sin lugar a dudas, toda persona tiene derecho a ejercer su propia vida, amarse, desarrollar la capacidad de amar a otros y vivir de manera plena el perdón, que está en uno.


Elisabet Juanola Soria

jueves, 18 de junio de 2009

El amor es uno

La fuerza que mueve con mayor intensidad el sentido de la vida es el Amor. En todas sus manifestaciones, a veces casi imperceptibles, pero cualquier amor, forma parte del Amor más grande.
Durante siglos vivimos (presente, todavía) esclavos de estereotipos que nos ponen trabas a amar, simplemente. Entonces buscamos seguros: la pareja es uno de ellos, la amistad, la familia... seguros que nos ponen limites para amar y a la vez nos ayudan a hacerlo. Pero el Amor no tiene limites y ello no siempre se descubre.
Pero el Amor no es solamente algodones y dulzura, vivir el Amor es un camino de todos los días, un trabajo que tiene vueltas y dificultades y que no es para nada sencillo, especialmente porque es cierto aquello de "sin esperar nada a cambio".
Hoy, mientras escribo este breve mensaje, tengo la certeza, aunque no lo se expresar mejor que el Amor es la vida misma (por lo tanto también es el tiempo), y puede irse... sin ser usado.

domingo, 19 de abril de 2009

El tiempo es la vida

No tenemos nada más que tiempo y presente. Las cosas materiales no son nuestras, podemos gastar mucho tiempo en ellas e incluso hipotecar nuestro tiempo, pero solamente son "entorno", "adorno", no poco importante, pero solo eso. Forma parte de las cosas materiales la ropa, la cama, lo que usamos para vivir todos los días y es bueno abrigarse, dormir, descansar, estar bien y poder invitar a otros a estar bien.
Vivimos corriendo, persiguiendo el tiempo que se nos va. Un tiempo que no está más con nosotros después de que acaba de ocurrir.
La memoria nos ayuda a fortalecer el tiempo, la escritura, las imágenes también. Pero el tiempo hay que vivirlo.
Para vivir el tiempo hay que pararse. Escuchar, mirar (adentro y afuera), sentir, paladear son maneras de parar.
Cuando decimos "no tengo tiempo", decimos: no tengo vida.
Es muy importante saber decirlo en el momento oportuno, porque no somos eternos y no llegamos a todo. Pero eso es lo que decimos.
Feliz tiempo de Pascua!

viernes, 6 de febrero de 2009